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Cars 3

Posted by Stipey on 10:35
Sorprendido por una nueva generación de corredores ultrarrápidos, el legendario Rayo McQueen queda relegado repentinamente del deporte que tanto ama. Para retomar su carrera, va a necesitar la ayuda de una joven mecánica de carreras, Cruz Ramírez, que tiene su propio plan para ganar, además de la inspiración del fallecido Fabuloso Hudson Hornet y un par de giros inesperados. ¡Y para probar que el nº95 no está ni mucho menos acabado, el campeón tendrá que poner a prueba su valía en el gran circuito de la Copa Piston! 
 
Creo, desde la propia experiencia, que sentirse "viejo" no es algo tan inusual como parece, ni necesita esperar a que se tenga determinada edad.
Tan solo basta tratar con niños o adolescentes, bajando la coraza de seguridad que da la madurez, para de repente verse inundado por experiencias que no entiendes, y que por mucho que lo intentes solo puedes aplicar a ti mismo, pensando "yo no lo haría así" o "yo a su edad era diferente".

Se cae así en la trampa de seguir considerándote "joven", o en la convicción de que todavía no estás "fuera de juego", y piensas que tu fecha de caducidad está todavía muy lejana, lo único que pasa es que antes las cosas eran diferentes, y se solucionaban de otra forma (a tu manera, la "buena", piensas).
Pero por dentro, pensándolo bien, te reconcome imaginar que pueda ser cierto algo de lo que dice esa nueva generación, con todas las oportunidades a su favor, y tú en el fondo no seas más que una antigüedad de otra época, agarrándote a una manera de hacer las cosas que ha de cambiar forzosamente, como tú cambiaste la de tus mayores.

De todo eso habla 'Cars 3' desde su amabilidad animada, camuflándose con carreras y colorines, pero sin dejar de lado sinceridad en lo que cuenta.
Vemos los días de gloria de Rayo McQueen, tan brillantes que podrían ser eternos, y apenas nos damos cuenta de cuando empiezan a adelantarle otros, cuando no ha sido suficientemente rápido, o cuando deja de preocuparle ganar la carrera, y la prensa se encarga de recordarle que eso es lo único para lo que vale.
Supongo que, cuando haces algo durante mucho tiempo, aprendes a tomártelo como un camino que no tienes prisa por recorrer, aunque siempre habrá quien se encargue de recordarte que vivimos en la inmediatez, que debes ser el primero, porque si no... ¿qué otra cosa puedes ser?

A favor de la saga 'Cars' hay que decir que siempre tuvo grabado a fuego que ser el primero nunca significaba ser el mejor, pero no deja de existir esa competencia por ser más rápido, que puede ser la mejor broma entre colegas corredores, pero que fácilmente puede tornarse desagradable mofa entre rivales irrespetuosos.
Rayo McQueen, un buen día, se encuentra rodeado de esa clase de competidores, sin amigos que le alienten y con un "ha sido divertido" cómo posible nota final de su pasión.
No se necesita mucho para volver la vista atrás y preguntarse qué ha pasado con ese campeón que devoraba los circuitos, con humildad por bandera y sincero entusiasmo por lo suyo.

¿La respuesta?
Ha pasado el tiempo, tan necesario como imparable, que produce achaques y da paso a caras nuevas. Ya hay que tener agallas para hacerlo pasar en una franquicia animada familiar, pero eso no debería sorprendernos de Pixar, que aprovecha esta lógica consecuencia para madurar los temas de la saga y hablar del fracaso como oportunidad de reinvención, nunca de rendición.
Rayo entonces comienza a entrenar ayudado por Cruz Ramírez, con el objetivo de batir al súper-moderno bólido de carreras Jackson Storm, y ahí podría empezar la parte más convencional de la película, con montajes sincopados que registren el espectacular regreso de McQueen.
Pero Pixar no ha tomado la salida fácil desde el inicio, y desde luego se resiste a tomarla más tarde: aunque haya concesiones al público infantil, como el rodeo vaquero en el barro, se va deslizando un particular trasfondo acerca de las oportunidades entre entrenador y entrenado.

Cruz Ramírez no eligió su lugar por vocación, sino porque parecía la única salida que le quedaba, y ahora entrena a un viejo coche al que empujan para renunciar a su pasión.
Dos personajes atrapados en respectivos momentos vitales, que todavía se sienten con más que aportar, pero ambos tienen miedo de no saber hacerlo.
Ante eso, y en una decisión de inesperada valentía, la película grita: libérate. De complejos, de miedos, pero sobre todo de esa propia fecha de caducidad que a veces nosotros mismos nos estampamos y aceptamos.

No existe el final de ninguna pasión, solo el saber adaptarse, pasar el testigo y buscar nuevas maneras de moverse con ella.
Las palabras de Hudson Hornet resuenan más que nunca, porque ahora Rayo McQueen se ha convertido en él, sin que nos diéramos cuenta, y hasta soy capaz de verme yo reflejado en esa sonrisa de suficiencia que le provoca el notar que las nuevas generaciones nunca serán como uno mismo: serán diferentes y, con suerte, mejores.
Durante toda la película se repite "no quiero acabar como Doc Hudson" cómo una maldición pero, tras saber que las oportunidades nunca se acaban si se sabe donde buscarlas, la pregunta pasa a ser "¿tan malo sería acabar como Doc, felizmente recuperado por su pupilo McQueen?".

La brecha generacional parece que solo existe si no se tiene la voluntad de acortarla, porque el mundo seguirá necesitando maestros que enseñen discípulos, y jóvenes que puedan sentir emoción verdadera de manos de un curtido campeón.
Las pasiones nunca mueren si son compartidas, como tampoco se olvidan quienes tienen la suerte de compartirlas: quizá era esa la mágica conexión que permite a dos generaciones encontrarse, entenderse y apoyarse.
Y nada más bonito que despedirse de Rayo McQueen sabiendo que no se ha dejado frenar por un legado de titulares y copas vacías, sino que pisa a fondo, como siempre ha hecho, hacia un nuevo principio en el que todavía le queda mucho por compartir y ganar

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La guerra del planeta de los simios

Posted by Stipey on 23:39
César y sus monos son forzados a encarar un conflicto mortal contra un ejército de humanos liderado por un brutal coronel. Después de sufrir pérdidas enormes, César lucha con sus instintos más oscuros en una búsqueda por vengar a su especie. Cuando finalmente se encuentren, Cesar y el Coronel protagonizarán una batalla que pondrá en juego el futuro de ambas especies y el del mismo planeta. Tercera película de la nueva saga de El Planeta de los Simios.

Hace mucho, casi ya unos 50 años, Franklin J. Schaffner convirtió la novela de Pierre Boulle en todo un ícono de este Séptimo arte. Una historia en la que nos perdíamos con el Coronel George Taylor (Charlton Heston), en la que compartíamos la incomprensión y desesperación que asolaba al personaje. ¿Un nuevo planeta totalmente dominado por los primates? ¿Los humanos relegados a animales? ¡Cuán maravillosa fue aquella fiesta! Y qué terrible es la resaca que de ella nos queda.

Obviando los pésimos films posteriores al primer largometraje, la trilogía que inició Rupert Wyatt en 2011 suponía una bocanada de aire fresco para esta desgastada historia. Representaba todo un enfoque radicalmente diferente al visto previamente en la gran pantalla. Los espectadores dejábamos de conocer nuevos viajeros espaciales, continuaciones locas y absurdas de un mundo de primates cada vez más semejante al humano en sus propósitos y problemas.

Con la película Wyatt ponía los puntos sobre las íes. Nos trasladaba al punto de partida para narrarnos cómo los hombres y cómo los primates se intercambiaban los roles. Todo podría haber quedado ahí con una más que buena explicación del origen del planeta de los simios; no obstante el hombre, y con él, la industria cinematográfica es ambicioso. Tal como sucedería con el film original, tocaba exprimir aún más la obra hasta vaciar el bolsillo del espectador.

De esta forma en verano de 2014 Matt Reeves tomó el relevo de Wyatt y continuó la saga con "El amanecer del planeta de los simios". Película convencional de acción y aventuras perfecta para entretener a un público en periodo estival sin ganas de ejercitar sus neuronas. Cierto es que continuaba, de forma acertada, la línea argumental que proponía su predecesora.

Pero, ¿por qué detenerse aquí? Como bien dice el refranero popular: "No hay dos sin tres". Y allá que fue Reeves con un nuevo largometraje. De esta forma llega "La guerra del planeta de los simios" a la gran pantalla. Presentada como la gran guinda del pastel, como la explicación última del cambio de mando en el planeta Tierra. ¿Y qué sucedió?
 
Que ni explicaciones, ni nuevos argumentos, ni hechos trascendentales. Simplemente una historia de esas fáciles de olvidar. Un historia de venganza que resulta totalmente intrascendente para el devenir de una civilización. Unos acontecimientos que podría haber encarnado cualquier personaje imaginable de la factoría Hollywood. Pero que por A o por B se decidió que la protagonizaran primates. Y así fue. La comida de marca blanca se enlató en envase de marca. Pero no es tan sólo la historia sino todo las piezas que confeccionan la película.

En primer lugar una cuadrilla de personajes que daría la talla en cualquier film de después de comer. El líder, el fuerte, el secundario que muere, el gracioso sin gracia y cómo no, la chica (más bien, la niña). Con la aparición de este personaje femenino, Reeves pretendía otorgarle a su obra un toque sentimental. El demostrar la compasión de los simios, la crueldad de los hombres y la bondad de los niños. Pero no nos vamos a engañar, este cóctel emocional que nos sirve el director es de puro garrafón. Esto se hace más que evidente con las falsas lágrimas de una niña tras la muerte un simio al que apenas conoce, lágrimas que ni siquiera aparecen tras la muerte del padre de ésta.

Contribuyen en esta mala broma unos enemigos que, a priori, pretenden representar el delirio de una especie abocada a la extinción. Pero que, más bien, dibujan el mayor de los esperpentos. "El Coronel" (interpretado por un aceptable Woody Harrelson) y su escuadrón de soldados, representan un fanatismo que sobrepasa el ridículo. Nada nuevo en esto de los tópicos: un malo que pierde el juicio y unos secuaces de aspecto rudo y torpeza extrema (imposible ver huir 500 simios de pelo negro en la nieve).

¿Y qué decir del final? No me quedan ya palabras para ello. Un ejército arrasado por una avalancha, la muerte del héroe al llegar a la tierra prometida... ¿Alguien da más en este despropósito? La banda sonora de la mano de Michael Giacchino no desentona. Puede que peque al buscar la sonrisa fácil de los enamorados del Rock al añadir el "Hey Joe" de Jimi Hendrix buscando, de esta forma, aliados en favor del film. Y es que poco se puede salvar de la quema en una película que más bien es un collage de clichés de cine palomitero. Quizá cabe destacar la fotografía, en especial las escenas de la playa con los simios cabalgando. A más de uno nos pareció ver de nuevo a Charlton Heston.
En definitiva, una película que se presentaba como un plato
de diseño con cierta intriga y expectación en sus ingredientes, ha resultado ser la misma hamburguesa americana grasienta que nos venden en toda esquina.

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Rock of Ages

Posted by Stipey on 11:11
Adaptación cinematográfica del musical homónimo de Broadway. Los Ángeles, 1987. Un aspirante a roquero y una chica que trabajan en el mismo club se enamoran y tratan de impedir que el local caiga en manos de unos empresarios que quieren demolerlo.

Habia visto la película hace tiempo, y gracias a la reposición por parte del parque Warner de la "versión reducida" del musical, me dispuse nuevamente a verlo, me soprendió que muchos actores que en 2012 eran desconocidos ahora al volver a ver la película, a día de hoy, 5 años más tarde son auténticas estrellas...
Across the Universe, Moulin Rouge, Mamma Mia, GLEE. A parte de pertenecer al género musical, estas películas (serie televisiva en caso de la última) tienen algo en común. Todas ellas utilizaron canciones ya conocidas para contar su historia. Éxitos de ayer, hoy y siempre, que incorporadas a sus tramas, lograron llevar más allá la forma de hacer musicales e imponer este nuevo estilo. ¿Para que escribir canciones nuevas cuando las canciones clásicas funcionan excelentemente y se pueden insertar fácilmente en casi cualquier historia? “Rock of Ages” va por esta tendencia, pues a pesar estar basado en un musical de Broadway, aborda el estilo de utilizar canciones bastante conocidas para contar su historia. Si bien esta es una buena jugada, hay que dejar en claro que seleccionar un puñado de buenas canciones no hacen bueno a un musical.

La historia a cargo de la guapísima Catherine Zeta-Jones se siente bastante torpe e incluso llegar ser estúpida en varios momentos. Se le da más importancia a los números musicales, la mayoría de ellos muy mal intercalados en la trama (creo que incluso en Mamma Mia y Burlesque intercalan mejor los números musicales y tampoco son muy buenos filmes que digamos). Incluso me atrevería a decir que la trama de Los Muppets está mejor escrita e incluso las canciones tienen más encanto que los números de este fallido filme, pues sabemos que un himno del rock solo puede despertar la misma emoción si es interpretada por su compositor. La “Bohemain Rapsody” nunca será lo mismo sin Freddy Mercury y por más que Tom Cruise trata de meterle chispa a sus números dentro del filme, no logra escapar de la sombra de sus intérpretes originales. Sea como sea, se agradece la energía de Cruise y su carísma, pues es de lo poco rescatable de este filme que prometía mucho y termina ofreciendo muy poco.
En fin, filme que pudo haber sido espectacular, más que desperdicio a su gran reparto a cargo de estrellas de la música y el cine, ni ellos pueden salvarse del desastre de esta desangelada historia decorada con unos números musicales que ya quisieran mínimo empatar las cotas de emoción de un coro de iglesia (imagínense que tan desalmados son estos números).El Rock vivirá por siempre, más no será por esta película, sino porque el legado de estas estrellas nació para ser eterno y porque afortunadamente, los desastrosos covers de este filme no le harán ni pizca de daño a la inmortalidad esos grandes temas.

Le pueden dar ese plus y la energía necesaria para que funcione, pero los guionistas deben plantearse si van a utilizar las canciones para contar una historia o si van a crear una historia para insertar las canciones. Moulin Rouge es un excelente ejemplo de cómo a partir de una historia se escogen canciones que ayudan a avanzar a la trama y a expresar los sentimientos de sus personajes. Por el contrario, Mamma Mia, Burlesque o Rock of Ages son películas cuya historia está a merced de sus canciones y sin ellas no serían nada. Los mejores momentos de “Rock of Ages” es cuando sus personajes interpretan esos grandes temas, sin embargo esto no es tanto mérito del filme cuando tenemos en cuenta que es imposible no emocionarse con canciones de intérpretes como Foreigner, Poison, Bon Jovi o Journey (con una versión más de “Don´t Stop Beliving, como si no fuera ya suficiente con la de GLEE). Por ende, no es responsabilidad de la película el que su público se emocione, sino estás grandes canciones, pero en dado caso, el mérito no se lo adjudica este filme. “Rock of Ages” no ofrece argumento alguno y lo poco de argumento que hay es simplemente pretexto para darle todo terreno a estos números musicales. Estamos ante otro musical en el que no hay historia, sino que todo es canción tras canción, algunas veces sin orden ni concierto.

Si un musical no tiene un buen guión debe ofrecerer al menos unos muy bien ejecutados números musicales para ocultar este detalle y para ofrecerle al público un buen espectáculo, a fin de cuentas el musical se apoya bastante en las artes visuales para darle otra dimensión al show. Lo malo es que ni siquiera los números musicales de “Rock of Ages” están bien ejecutados, son bastante simples, al menos para las canciones que acompañan. Son más del tipo “Mamma Mía” y “Nine” y bastante lejos del tipo “Chicago” o “Across the Universe”. Se dejan ver, pero tampoco llenan al público de esa emoción y energía que emanan los grandes musicales del séptimo arte. En cuanto a la historia, si es que hay una historia de por medio, pues diría que es bastante simple y descafeinada. La típica historia cliché de los jóvenes idealistas que se enamoran es contada de manera bastante fría y en ningún momento llegas a sentirte cómplice ni llegar a sentir empatía alguna con la pareja protagonista. Hay tramas paralelas, pero ni los demás personajes ni estás tramas secundarias se sienten bien intercaladas, pareciera que todas son parte de distintas historias que trataron de meter forzadamente en el argumento principal, pero en ningún momento se logra desarrollar ninguna de estas tramas correctamente.

Lo mejor la BSO llena de temas del Rock, llevo 2 días escuchándola practicamente en bucle.

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Swiss Army Man

Posted by Stipey on 00:36
Tras una larga temporada aislado en una isla desierta, Hank encuentra compañía en el flatulento cadáver de un joven que el agua ha traído hasta la orilla. Poco a poco, el náufrago y el cadáver desarrollan una hermosa amistad.

Swiss Army Man no va a dejar indiferente a nadie.
Una película en la que apenas hay dos personajes y uno de ellos es un muerto que se tira hora y media tirándose pedos y teniendo erecciones jamás podría dejar indiferente a nadie.
El problema de Swiss Army Man no es su extraño título (¿por qué se llama así? ¿lo explican y yo no me he enterado?) no es su consciente aire bizarro, ni su riesgo ni su anticonvencionalismo. Al revés, todo eso es suficiente para aprobarla, porque está hecha con una valentía y con unos arrestos que ya quisieran muchas películas. En serio, hacen falta más películas como Swiss Army Man, que se caguen (literalmente) en las convenciones, en tanto remake, reboot y secuela y aporten un poquito de originalidad al adocenado mundo cinematográfico actual.
Eso sí, estaría bien que esos genitales bien puestos y esa originalidad vinieran acompañados de una buena historia que contar.
Porque ese es el problema de Swiss Army Man. ¿Qué historia cuenta? ¿Dónde están unos buenos diálogos? No están, y eso ocurre porque la idea (un náufrago que encuentra un cadáver y decide hacer diversos usos de él para sobrevivir hasta que el cadáver, digamos, "resucita") daba para un corto, un gran corto, pero no para un largometraje. Sí, la amistad entre Manny y Hank es incluso tierna en algunos momentos a pesar de la escatología, pero el metraje es excesivo y las historias secundarias no aportan nada.
Por suerte, tanto Paul Dano como Daniel Radcliffe están estupendos en sus roles y le echan un morro y una comicidad al asunto muy de agradecer. Como el resto de la película.

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Baby Driver

Posted by Stipey on 22:23
Baby (Ansel Elgort), un joven y talentoso conductor especializado en fugas, depende del ritmo de su banda sonora personal para ser el mejor en lo suyo. Cuando conoce a la chica de sus sueños (Lily James), Baby ve una oportunidad de abandonar su vida criminal y realizar una huida limpia. Pero después de ser forzado a trabajar para un jefe de una banda criminal (Kevin Spacey), deberá dar la cara cuando un golpe malogrado amenaza su vida, su amor y su libertad. 

Baby Driver, lo nuevo del siempre atrayente Edgar Wright, es otra muestra más de la habilidad del cineasta británico para, siguiendo (y subvirtiendo) las reglas de los géneros, como ya hizo en Shaun of the Dead, Hot Fuzz o The World’s End, ofrecer un producto divertido, espídico y muy disfrutable.

Baby Driver es la historia de un joven prodigio al volante, con un problema auditivo producto de un accidente de niño que lo aísla del resto de personas, el cual debe conducir coches empleados en atracos y asaltos hasta liquidar una deuda pendiente con un importante cerebro criminal de la ciudad de Atlanta, Georgia. Su vida dará un enorme vuelco cuando conozca a una joven camarera igual de apasionada por la música que él y la imposibilidad de abandonar el mundo criminal una vez saldados sus compromisos.

La portentosa narrativa de Wright junto a una fotografía espectacular del maestro Bill Pope (Darkman, Bound, la trilogía de Matrix o Team America) se ven sublimadas por un montaje que no da tregua a ritmo de hit musical. Destacando la gran persecución del prólogo de la cinta (al nivel de las mejores de la historia del cine, como las de Bullit, French Connection, To Live and Die in LA, The Hidden, Ronin o Drive) y el deslumbrante plano secuencia inicial. Pocas veces el montaje de una película ha estado tan bien sincronizado con la banda sonora, materializándose esta en cada uno de los fotogramas que vemos.

En cuanto al conocido reparto, Kevin Spacey, Jon Hamm, Jamie Foxx, Jon Bernthal o Eiza González, decir que pese a estar todos estupendos en sus prototípicos personajes de historia pulp de manual, se ven eclipsados por unos jovencísimos pero fantásticos Ansel Elgort y Lily James.

En definitiva, a pesar de no ser perfecta ni la mejor obra de Edgar Wright, ese honor lo siguen ostentando Shaund of the Dead y The World’s End (para quien escribe), es una película endiabladamente entretenida, con una factura técnica fabulosa, diálogos y golpes de humor típicos de Mr. Wright, personajes pasados de rosca y al borde de la caricatura, y un continuo devenir de hits musicales de grandes artistas (Queen, T-Rex, Simon & Garfunkel, James Brown, The Commodores, etc.) que conseguirán que disfrutemos como enanos durante casi 120 minutos con esta historia de atracos, tiroteos y persecuciones a toda velocidad por las calles de Atlanta.

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La cura del bienestar

Posted by Stipey on 07:01
Un joven y ambicioso ejecutivo de empresa (Dane DeHaan) es enviado para traer de vuelta al CEO de su compañía, que se encuentra en un idílico pero misterioso "centro de bienestar", situado en un lugar remoto de los Alpes suizos. El joven pronto sospecha que los tratamientos milagrosos del centro no son lo que parecen. Cuando empieza a desentrañar sus terribles secretos, su cordura será puesta a prueba, pues de repente se encontrará diagnosticado con la misma y curiosa enfermedad que mantiene allí a todos los huéspedes, deseosos de encontrar una cura. 

La cura del Bienestar es una película que tenía mucho potencial, una película de misterio en un hospital de aguas termales. No obstante, sus 2 horas y media de película se hacen largas y al final a Verbinski se le va la pinza, pero comencemos por el principio.
La primera hora y media logra crear expectación, meternos de lleno en la historia, gracias a la genial fotografía, y la genial interpretación de Dane DeHaan. No obstante, se cae en el cliché más absoluto en demasiadas partes en la película, y el guión tiene más sinsentidos y agujeros que un queso Gruyere. 

Se puede permitir una pequeña trampa de ve en cuando, pero no cuando despues de esa hora y media, la película cae en los ridículos. Como bien decían mis compañeros en el cine "Al director se le ha ido completamente la pinza". No sabe si al final quiere contar una thriller psicológico, un culebrón con aires a "El Internado" o una película de ciencia ficción. Además, le gusta incluir escenas que no aportan nada y que rallan en lo desagradable, de manera innecesaria (y creedme, para que yo diga eso, son muy muy desagradables y asquerosas). En algunas partes finales se pierde toda lógica y se cae en escenas de vergüenza ajena, que provocan risas en el público. 

Y además ese final que tanto se hace esperar, no llega a sorprender del todo, pero queda bastante ridículo y no nos dice nada.
No obstante le doy algunas notas positivas: La película logra ser entretenida en muchos fragmentos, y logra transmitir una sensación de desasosiego como ninguna otra. Además, pocas pegas se le pueden poner a los actores, a un Dane deHaan desatado, a una Mia Goth angelical y siniestra y a un Jason Isaacs (aunque no podamos quitarnos de la cabeza a Lucius Malfoy). 

La película en lo visual es genial. No obstante, los agujeros de guión, las escenas ridículas, su larga duración, y ese final acaban lastrando la película.

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El círculo

Posted by Stipey on 06:44
El día que Mae Holland es contratada para trabajar en el Círculo, la empresa de internet más influyente del mundo, sabe que se le ha concedido la oportunidad de su vida. A través de un innovador sistema operativo, el Círculo unifica direcciones de email, perfiles de redes sociales, operaciones bancarias y contraseñas de usuarios dando lugar a una única identidad virtual y veraz, en pos de una nueva era marcada por la transparencia. 

El círculo nos propone una historia sobre una chica de familia humilde que pasa de una vida monótona, sin ninguna oportunidad de superación laboral, a entrar en una de las más importantes empresas de internet, podríamos decir que "El círculo" es un nombre muy meditado, porque una vez que entras, es muy difícil salir.

La película va configurándose de tal manera que plantea un dilema moral sobre la necesidad de privacidad del ser humano y hasta qué punto interfiere con el uso ininterrumpido de las redes sociales, cómo se aceptaría una red social si estuviéramos obligados a usarla. Por otra parte, contrapone una línea muy estrecha entre el trabajo y el ocio, el peaje que hay que pagar por un trabajo bueno y valorado, en una empresa que te organiza hasta el último detalle de tu vida. Todo esto, bien planteado, podría haber hecho de "El círculo" un taquillazo de proporciones épicas, pero se pierde en la nada, con varias tramas que quedan inconclusas al final de la película.


En 'El círculo' nos encontramos con una temática actual y que nos sumergirá de inmediato en el film con aspectos de nuestro día a día: internet, los SMS, los seguidores, las redes sociales, la intimidad… todo ello en un entorno empresarial absolutamente paternalista y tramposo. Un entorno que se termina por hacer dueño de la vida pública y privada de sus empleados como si de una secta se tratara, tan es así que los trabajadores de “El Círculo” pasan a denominarse a sí mismos como “circulistas”, teniendo su propio credo y/o lema: “Compartir es querer” y alejarse del mismo no está mirado con buenos ojos.

En relación a lo anterior destacar que el guión fue escrito por el propio director, James Ponsoldt, contando con la revisión del mismo Dave Eggers (escritor de la obra aquí adaptada), y nos plantea un debate muy claro: publicidad o privacidad. Esta cuestión se estructura en tres partes, siendo la conclusión lo más flojo al tornarse demasiado rápida y no ahondar en todo lo que se podía haber prometido...

El reparto es muy atractivo, pero a la hora de la verdad es Emma Watson la que lleva todo el peso del film. Ella es el alma de la película, en todo momento nos sentimos a su lado y experimentamos sus mismas sensaciones y la vemos cambiar. Resaltar también que esta fue la última película de Bill Paxton que interpretó al padre del personaje de Emma Watson.

En definitiva: 'El círculo' es un film que prometía ser un gran thriller y que funciona bastante bien en sus dos primeros tramos… pero al llegar al final todo está a punto de derrumbarse por una resolución demasiado torpe que, claramente, no satisface las expectativas que uno había ido generándose a lo largo del metraje. No obstante, debería hacer reflexionar a aquellos que han convertido su vida en una red social con “mogollón de amigos y/o seguidores”…

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