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Pájaros de papel

Posted by Stipey on 20:23
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Tras la Guerra Civil, unos artistas intentan sobrevivir a la pobreza con espectáculos de vodevil. Jorge del Pino es un hombre desilusionado que ha encontrado en la música su última esperanza; Enrique Corgo, un ventrílocuo que sólo se atreve a decir ciertas cosas cuando actúa; y Miguel, un niño huérfano que nació en el seno de la farándula. Los tres han formado una pequeña familia que, junto a la cupletista Rocío Moliner, buscará el alimento del pan y los aplausos en una época muy complicada.

Emilio Aragón nos presenta su ópera prima, una película que, cuando tuve noticias, esperaba el proyecto de otra manera, no la enésima película de posguerra que, estrenada cuando mandan unos u otros, son los culpables justo “los contrarios”, vaya, que cuando gobierna el PP los malos son los rojos, y ahora que gobierna el PSOE los malos son los nacionales.

Lamentablemente en una guerra, y más en “nuestra guerra”, todos salimos perdiendo, incluso por estúpidas rencillas que perdurarán en la memoria. Es cierto que tal vez, la historia que Emilio Aragón nos narra en la pantalla, de una manera algo partidista (o partidaria), es, en parte, la que a su padre, y familia les tocó vivir, cuando tuvieron que salir de España y regresar después ya siendo “Los payasos de la TV”.

También es cierto que en este tipo de películas siempre sucede lo mismo, y es que, se vislumbra con estupor que los malos siempre son muy malos y los buenos siempre son muy buenos, cuando, en este lamentable periodo histórico que nos tocó vivir en nuestra España, no había ni buenos ni malos, sino gente que hacía lo posible para comer, y poder sobrevivir, ya que el miedo, y también el rencor imperaba por doquier.

No quiero terminar sin hablar de los actores, sobre todo de Imanol Arias, un actor que no siempre me ha caído bien, y que aquí, como protagonista junto a Lluis Homar (este hombre cada día me gusta más), Carmen Maichi (no consigo despegarla del papel de “Aida”), y el pequeño Roger Pricep, literalmente se convierte en un animal cinematográfico, sobre todo en 2 o tres escenas que solo con la mirada o el gesto ya dice todo.

Lamentablemente es la enésima película que se hace de este tipo, y sinceramente, esperaba algo diferente (no lo de siempre), y eso que un giro argumental y su final, bien consiguen salvar ligeramente la trama. En fin, más de lo de siempre, pintado de igual forma, para no perder la costumbre.

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