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Sin Reservas

Posted by Stipey on 23:41
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Kate Armstrong (Catherine Zeta-Jones), gran chef de un restaurante de moda en Manhattan, vive su vida al igual que dirige su cocina: con una intensidad que cautiva y a la vez intimida a la gente que la rodea. La naturaleza perfeccionista de Kate se pone a prueba cuando debe hacerse cargo de su sobrina de nueve años, Zoe (Abigail Breslin), al mismo tiempo que debe lidiar con Nick Palmer (Aaron Eckhart), un nuevo cocinero que se une al personal del restaurante. La actitud informal de Nick, tanto ante la vida como ante la cocina, no podría ser más diferente de la de Kate, pero la química que se establece entre ellos es innegable… La rivalidad se vuelve romance, pero Kate deberá aprender a expresarse más allá de su cocina si quiere conectar con Zoe y encontrar la verdadera felicidad con Nick.

Esta es una de esas comedias románticas en las que uno se pregunta si, el gusto por los guionistas, y actores va mucho más allá de la propuesta que se ve en pantalla o se quiere profundizar "mas allá", una cinta en la que es fácil ver la cinta y sentir hambre, a la vez que unas enormes ganas de ponerse a cocinar, por cierto, las comparaciones con la genial "Ratatouille" de Pixar son asombrosas, y en algunos momentos esperaba ver a la ratita protagonista de la última maravilla de Pixar.

En la parcela interpretativa, tanto Catherine como Aaron, no le llegan a los talones a Abigail Breslin (que cumplió 10 años durante el rodaje), jovencita a la que pudimos descubrir en "Pequeña Miss Sunshine" y que aquí lleva una parte del peso de la acción, aunque, cada vez que aparece en pantalla eclipse a los 2 adultos, mucho más interesados en lucir bien, que en dar a sus personajes; y eso que Catherine lo intenta, una dimensión diferente a la previamente concebida.

En cuanto a la ciudad, una vez más la tenemos con un personaje más, a pesar de que la acción se desarrolle siempre en el restaurante donde trabaja el personaje de Catherine, por otra parte, y llevado por los impulsos de cocina de esta, tal vez sean los mejores momentos donde aparece con su terapeuta donde esta ejerce la mejor interpretación.

Me ha encantado la banda sonora de Philip Glass, que, aunque incluye infinidad de temas de ópera, tiene un tema principal que acompaña a los protagonistas durante buena parte del metraje, por cierto este se reserva un cameo, en un bar casi al final de la película.

Resumiendo: No es tan comedia como uno puede esperar (uno sonríe 2 o 3 veces, levemente), ni tan dramática como aparenta en el argumento, tiene sus momentos y poco más, simple, bien realizada y rodada, pero a pesar de estar bien ejecutada llega a ser algo plomiza.




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