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El señor de los anillos - La comunidad del Anillo

Posted by Stipey on 18:38
El señor de los anillos - La comunidad del Anillo

Hace mucho tiempo, en la Segunda Edad de la Tierra Media, se forjaron diecinueve Grandes Anillos que otorgaban larga vida y poderes mágicos a quienes los llevaban. Pero Sauron, el Señor Oscuro de Mordor, mezclando el oro líquido con su sangre y la fuerza de su vida, fabricó a traición un Anillo Regente que pretendía gobernar todos los otros Anillos. En las profundidades del Monte del Destino lo forjó y allí pronunció el hechizo del Anillo que le daría la vida: “Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo. Siete para los Señores Enanos en casas de piedra. Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir. Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro, En la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras. Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos, un Anillo para gobernarlos a todos y atarlos en las tinieblas en la Tierra de Mordor donde se extienden las sombras.” El mal de Sauron nunca llegó a tocar los tres Anillos de los Elfos, y los Anillos de los Enanos resultaron inaccesibles para su voluntad; pero los nueve de los Hombres sucumbieron y quienes los llevaban fueron esclavizados, condenados a caminar en el crepúsculo permanente del Ojo en forma de Espectros del Anillo. La sombra de Sauron se extendía por la tierra a medida que iba esclavizando cruelmente a los Pueblos Libres de la Tierra Media. La desesperación y el miedo cayeron sobre el mundo hasta que, en un intento desesperado de quebrar el poder de Sauron, se forjó la ÚIltima Alianza de los Elfos y los Hombres, liderada por el Rey Elfo Gilgalad y Elendil, Rey Supremo de Gondor. En las laderas del Monte del Destino, el gran ejército hizo retroceder a las fuerzas del Señor Oscuro; pero Gilgalad, a pesar de que, como elfo inmortal, había nacido para no morir, pereció bajo el calor de la mano de Sauron; también cayó Elendil, rompiendo bajo su cuerpo la espada Narsil, que los Enanos habían forjado en la Primera Edad. Su hijo Isildur, príncipe de Gondor, recogió los fragmentos y con el filo arrancó el Anillo Único de la mano del Señor Oscuro, rompiendo así por fin su voluntad y poder. Entonces el Anillo Único deberia haber sido destruido, pero Isildur cayó en manos de los Orcos en los Campos Gladios, y allí, en las aguas del gran río Anduin, el anillo se perdió una vez más. Así terminaron los Años Oscuros de la Segunda Edad de la Tierra Media y empezó la Tercera Edad. Desde entonces, durante miles de años Sauron ha centrado sus esfuerzos en la reconstrucción de sus ejércitos y la búsqueda del Anillo Regente. Pero el Anillo no se está quieto, y por varios medios ha llevado a cabo un largo y extraño viaje...

Otra saga, afortunadamente, imprescindible de visionar de cuando en cuando.

¡Comienza el viaje! Y gran comienzo, por cierto. Es una película a la que cuesta encontrarle defectos, y el único que tiene es que las otras dos de la saga la superan. Pero olvidándonos de la continuidad de la trilogía, como película unitaria que es, "El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo" es un excelente film en todos los aspectos. Los paisajes neozelandeces cuadran a la perfección con lo que seguramente imaginó Tolkien a la hora de escribir la novela, y con lo que imaginamos la mayoría de los lectores al leerla. Es una película que, sobre todo, no deja detalle librado al azar. El más mínimo fotograma esta cuidado al máximo.

Las batallas -que en realidad las podemos considerar como simples escaramuzas teniendo en cuenta lo que vendría en las dos películas siguientes- están cargadas de acción y dramatismo. Los efectos visuales son impresionantes, dignos de la ambición que persigue todo el proyecto en sí (ni más ni menos que convertirse en la más grande trilogía de todos los tiempos). Como comienzo, sobrepasa quizás los límites de lo esperado. Las figuras de los orcos son espectaculares, lo mismo que las ambientaciones de la Comarca, Isengard y Mordor, por dar algunos ejemplos. El guión es muy bueno, esclarecedor sobre todo. Gran introducción; en los primeros cinco minutos nos mete, con una voz celesitial que narra la historia, en la misma Tierra Media, haciéndonos sentir protagonistas. La familiaridad que inspiran los personajes es asombrosa. Recuerdo que sentí lo mismo al leer los libros, y sin duda Peter Jackson logró plasmar eso en el celuloide: sentirnos amigos de la Comunidad del Anillo, compartir sus dramas y sus ilusiones de que el bien triunfe sobre el mal.
La mayor virtud de esta película, sin embargo, puede que sea el casting: pocas veces se ha encontrado un reparto tan ideal para representar a los personajes de una novela. El personaje de Frodo parece arrancado de las misma páginas tolkinianas, lo mismo que el de Gandalf.

La fotografía es espectacular, tan sólo superada por las continuaciones. La banda sonora, memorable, pegadiza, emocionante, con varios pasajes de acuerdo al momento que se vive. La mezcla de acción y relfexión lleva al espectador a meterse cada vez más en la trama y a comprender la dificultad de la misión. Las interpretaciones de los actores son más que aceptables, sobresaliendo la de Viggo Mortensen en el papel de Aragorn; resulta imposible imaginar a otro actor en ese papel.
Película de final abierto, pero que nos invita a ver la segunda y la tercera parte con la ilusión de no decepcionarnos. Sin duda, tal y como Tolkien lo habría soñado.

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